Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 19:32:00




Me solazo mirándola mientras lentamente, con una sola mano, y sin dejar de acariciar cada centímetro de su aterciopelada piel con la otra, dejo que mis dedos la vayan desnudando; separando de su cuerpo cada pieza de tela. 
Hábilmente, mis dedos, van desanudando cada botón o nudo de tela que, dejo caer silenciosa al suelo, incluida su minúscula y perfumada braguita negra… dejando al fin su cuerpo, bronceado y húmedo, desnudo. Está temblando, además de convulsa y agitada,  y se queda, tiritando de placer, a merced de mi boca, de mi sexo y de mis labios ávidos.
Me tumbo a su costado, junto a ese ardiente y explosivo cuerpo de mujer que, juguetón y cálido; me lleva a tal estado de excitación y calentura que se me hace difícil o imposible, poder controlar mis impulsos varoniles de lanzarme y poseerla rápido sin esperar a más…

Estoy ardiendo... mis manos se asemejan ya a un lanzallamas,  "así parece sentirlas ella que, siente cómo se le eriza todo el vello de la piel, se quema y, sus gemidos ya no son gemidos, son gritos que no quiere esconder ni ocultar.

Me embeleso y la observo por un instante y lo corroboro, me desea tanto como la deseo yo…
Pero, no me dejo vencer por la tentación y me bebo sus suspiros, bajando y lamiendo con mi lengua ansiosa el canal humedecido de sus senos. 
Perlas de sudor y de deseo que le bajan sin ningún freno por entre medio de los dos redondos y firmes pechos.
Me dejo atrapar por el ardiente impulso de morder las dos diminutas y jugosas fresas de sus pezones, que me llaman, me gritan y piden sin reservas mi lasciva y húmeda caricia.
Ella también quiere jugar y separa sus muslos dejándome a la vista su excitado y fluvial sexo, convertido, por obra y milagro del deseo, en un cenagoso y adictivo pantano de lujuria.

Me dejo enervar por sus gemidos y suspiros, acariciar por sus ardorosas y avariciosas manos que, sin dejarme ni un resquicio de escape; se apoderan de mi sexo y éste, entre sus dedos, se agita con furor, palpitante y endurecido. Sus manos no esperan, lo guían ya, sin tregua y sin esperas, hacia las profundidades de esa flor bulliciosa e increíble que late, se expande hambrienta y golosa y, me recibe como un caudal, abierta, gozosa, ansiosa y… libre.