Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 18:03:00










Dulce melodía me confunde con tu voz y tus pasos al caminar... es una melodía vibrante, como enaltecida, y consigue, contigo, que no haya sosiego para mí cuando me miras...  te me aproximas, integrándome,  y riegas con tu ternura la simiente de esta tierra,  seca y enajenada, cubierta de harapos, de fracasos, de senderos cubiertos de polvo rojo y negro, difuminados en mi pasado...

Cuando te acercas siento que mi tranquilidad se convierte en un mar embravecido y que mi cuerpo navega ya sin dirección, sin calma, ni guía… obnubilado  por tus cerros, tus deseos,  ansias y caricias consentidas...
¡Te recreas en mi abrazo, enalteces mis venas! Y eres ya la dueña y soberana diosa de mis sentidos más perversos...
Te muerdo, chupo y lamo cada esencia, cada pliegue o poro de tu piel... mi sexo no se corrige, se lanza sin freno buscando con desesperada pasión tus profundidades... no lo dejo, sujeto su ímpetu latente, su desenfreno y lo aíslo, lo aprieto entre mis muslos, lo ato, lo apreso... no consiento que se hunda en tu interior, húmedo, caliente y deseoso por devorarlo... antes, quiero deleitarme, comerte a besos, lamidas o mordidas, de gustándote... Mmm me abraso, me quemo, estoy tan encendido que sería capaz de derretir el hielo... me pides, me sobrestimas, acaricias y mimas... ¡me puedes!
Mi estómago se agita, se retuerce, mi vientre se endurece, mi sexo grita, me sacude, forcejea... no puede más...




Te quiero y deseo toda, ansío que nos fundamos los dos en uno, al grito de la luna llena... entonces me calzaré tu cuerpo, mis manos te recorrerán entera y beberé de tus suspiros, esperando al amanecer de tus gemidos, para sostenerlos con mis besos y diluirlos en mis venas...
Me quemo con cada sílaba que pronuncias... porque no las dice tu voz, las escribes y son como flechas aceradas que se clavan en mi alma... aunque es mi cuerpo, vencido por mis ansias, el que las sufre, danzando en silencio, mudo entre el arrullo de tu mirada... “ven, deja que me consuma en tu hoguera, que me convierta en primavera y después, cuando esté consumido y convertido en cenizas... agárrame entre tus dedos... sopla y devuélveme de nuevo a tu hoguera”.


Ven, fúndete a mi deseo, a mis ansias de poseerte, a las llamas que me consumen... a este corazón latente que te busca y muere en tu playa por tenerte.
No te detengas,  tápame con tu arrullo, y hazme preso de tus ganas... soy tuyo... aquí debajo de las sábanas o encima, a tu vera… impregnándome de tu aroma, empapándome con tus fluidos hasta nadar en tu vida entera...
Siente como afloran mis ganas, cómo se estremecen cada fibra de mi sexo cuando sobre tu cuerpo reclaman... "ven, te deseo, te haré mía y serás la fuente eterna de mis ansias..."




Te estremeces cuando ya no puedo más y te cedo el placer... me sumerjo en tu profundidad, navego por entre tus gemidos y me atraganto con tus suspiros... mi cuerpo se agita por sobre ti, tu cuerpo se arquea queriendo sentir aún más... me vuelvo loco, agresivo, peleón, sin dejar de penetrar en tus entrañas, lengüeteo avaricioso la aureola de tus senos, y doy mordiscos sobre la cereza de tus bravas posesiones...

Me arrancas gritos de placer con tu juguetona y lujuriosa lengua... tus manos se convierten en zarpas rabiosas cuando me apresas de las caderas y empujas hacia tu cuerpo que yace bajo mi cuerpo, sudorosos los dos... enriqueciéndose ambos de los orgasmos alcanzados al unísono... gritos de nuestras bocas enzarzadas en una misma lucha, en una única batalla, nos indican que el paroxismo llegaba a su cenit...


Entonces nos quedarán nuestros abrazos, caricias, suspiros lanzados a la par por nuestros labios... seremos dos seres enamorados, dos bastiones en guerra contra el mundo, contra sus desidias, injusticias y contra nuestros propios fracasos.



¡Dios! pienso ¿Cómo pudo nadie rechazarte?
Necio fue el amante que te rechazó, porque tú eres la siembra del olivo, la arena del desierto hecha carne, que un día fue seca de ansias,  húmeda de caricias y abrazos...
Una yesca deseosa de ser encendida…  y que arde por fin hoy,  aquí y ahora,  ¡hasta que nos consuma a los dos!