Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 20:06:00

No supe de donde salió, solo sé que me golpeó duramente las piernas y caí en redondo y de bruces al suelo. Me asusté claro, no era para menos, iba tan metido en mis pensamientos mientras caminaba por aquel camino de tierra, entre medio de aquel frondoso bosque, en el que nunca había ocurrido nada y que, salvo algún que otro caminante, como yo mismo, o algún ciclista, no pasaba nadie más. Y claro, el susto fue de órdago.
Cuando giré la cabeza... (dentro de lo que fue el susto, he de reconocer que bastante cabreado)... para mirar a quién o a qué me había golpeado, la sorpresa fue aún mayor... ¡era una niña! Una niña de apenas siete u ocho años que parecía o estaba, mucho más asustada que yo y... mucho más sucia por supuesto, (todo hay que decirlo). Su carita apenas si era visible por los arañazos de sangre seca (supuse que de arañarse al correr y golpear con las ramas más bajas de los encinares y chopos). Sus ojos, muy grandes y negros, permanecían muy abiertos y asustados. Parte de ellos estaban cubiertos por mechones de pelo enmarañado y sucio. (No pude en ese momento, discernir el color real de su cabello). La niña se mantenía todo el tiempo abrazada a mis piernas, y su cuerpo temblaba como un flan. Tuve que hacer enormes esfuerzos para, mediante el ejercicio de mucha paciencia, conseguir que se soltara y me dejara al fin levantarme.
¿Qué te ocurrió pequeña? — le dije, una vez levantado, y proseguí con una retahíla de preguntas.
— ¿Estás bien...? ¿qué te pasó? ¿y tus padres? ¿te has perdido? — La ráfaga de preguntas me salió sola, como una ametralladora sin dueño y sin que pudiera hacer nada por controlarla, estaba confuso y he de reconocer que bastante perdido. Nunca me había ocurrido nada igual y temía no estar a la altura (yo era... ejem... demasiado normal, bueno no, tirando a “cortito”). De pronto lo vi... (o creí verlo), aunque he de confesar que mi mente enseguida me lo borró de la cabeza. Era una masa uniforme, de dos patas, eso sí, aunque no pude saber si inteligente o no. Por lo demás su imagen era horrorosa, parecía ser un ser huido del averno. Fue solo un flash, como dije, mi mente lo borró sin quedar recuerdo aparente de ella en mi consciente. ¿Lo borró?... Aún tuve tiempo, antes de perder la consciencia y la vida en sus manos, de ver los enormes ojos de la niña, antes negros y ahora amarillos, -como el sol de mediodía-, mientras sentía cómo se hundía en mi pecho la afilada hoja de un enorme cuchillo de carnicero (que había aparecido en sus pequeñas manos como por arte de magia) y oír su vocecita aguda gritando; tu comida está lista, papá.