Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...




Se creía el eje del cosmos, la gobernanta, la madre de todos los apátridas, la juzgadora, ella era la ley, la verdugo y la enterradora de todas las esperanzas. Un día supo la verdad, al verse reflejada en una simple gota de agua y verse tal cual era, en realidad, ella, no era nada... salvo, tierra sucia, en un gran charco de lodo donde convivía con otros tan únicos como lo era ella.