Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler in , , , , , , , , | 10:31:00

Javier se detuvo frente a la puerta de la habitación, estaba indeciso, el día había sido muy duro en la obra, mucho calor, mucho trabajo, su relación con los compañeros no era buena, estaban a punto de despedirlo, la constructora acababa de firmar un Ere... tantas cosas pasaban por su cabeza. Y, encima, “eso” ¿cómo fue capaz Sonia...? — Los pensamientos de Javier trabajaban a gran velocidad, parecido a una ametralladora. Se sentía confuso, dolido, traicionado, menospreciado y, hasta perseguido por la desgracia. Al fin se decidió a entrar y la vio; estaba en la cama, desnuda y tumbada boca abajo, con las piernas ligeramente abiertas, abrazada a su almohada.


Cuando Javier pasó la mirada por la habitación, comprendió lo ocurrido; la habitación, la cama mas bien, estaba prácticamente rodeada e iluminada por un montón de velas de distintos colores, aunque entre ellas, predominaba el rojo. En la mesita de noche, una cestita con chocolates de todos los colores y sabores.  


 Una sensación indescifrable se apoderó del corazón de Javier, sus ojos se llenaron de lágrimas mientras la contemplaba y admiraba en todo su esplendor. No pudo por menos que pensar que su mujer, no era uno de los que la gente considera “un bellezón” (aunque para él sí lo era) y en la postura en que se encontraba mucho más. Tenía unas piernas largas, inmensas y bien torneadas, acabadas en unos glúteos todavía redondos, duros y bien proporcionados, no le sobraba ni le faltaba nada. Por unos segundos, Javier, fijó la vista entre sus piernas, se fijó sobre todo, en que la zona de los labios estaba ligeramente húmeda, como así, también estaban mojada las sábanas. Javier entendió; se había cansado de esperarlo y se había estado satisfaciendo sola... extrañamente, Javier, ni se inmutó. Lo que unos meses atrás lo hubiera excitado, vuelto loco, hecho saltar a la cama y hacerle al amor como un poseído, ahora.... no sentía nada. Desde aquel maldito día en que la vio... si al menos nunca la hubiera visto. Pero eso no le impedía amarla y la amaba con autentica locura, aunque eso sí, tocarla eso no, ¡no podía!

Javier se sentó a un lado de la cama, justo donde acababa su largo y sedoso cabello rubio, que le llegaba hasta media espalda. No se atrevía, no quería tocarla, solo la contemplaba, le parecía tan bella... “¿cómo pudo hacerlo, cómo? “— Se preguntaba una y otra vez con una congoja y un sufrimiento que lo estaba matando, que lo ahogaba y atormentaba y le impedía salir de ese infierno interior de dolor. “¡Maldita sea la hora en que decidió darle una sorpresa y llegar antes a casa! ¡MALDITO!” --gritaba Javier en sus pensamientos.
¿Cómo podría perdonarla alguna vez? ¡no podía! Y sin embargo... era incapaz de dejarla —. se decía así mismo inconsolable.
Javier volvió a llorar, silencioso, aunque sus hombros comenzaban a moverse convulsivamente.

Viendo que sus lágrimas le estaban provocando hipar y eso aumentaba considerablemente el ruido, para lo silenciosa que estaba la habitación, prefirió levantarse y tras ir apagando una por una las velas, salió despacio de la alcoba.

Fue entonces cuando Sonia aprovechó para abrir los ojos al mismo tiempo que lanzaba un gran suspiro. “Ella, que lo había preparado todo con tanto mimo y amor... No entendía qué le pasaba a Javier. No era el mismo desde hacía unos meses atrás y no podía entender por qué. Si al menos supiera qué le sucedía...” — pensaba apesadumbrada.