Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 9:00:00












No todas las larvas acaban siendo mariposas


Cuando a Diego, con un Larios con coca cola en la mano, moviendo levemente los pies, (supuestamente bailando) y acodado en la barra de aquella discoteca de moda del centro de Madrid, a las tres y media de la madrugada, se le puso enfrente y se le presentó aquella ninfa del bosque, de cuerpo escultural, ojos verdes claros, casi difuminados, tanto que parecía incluso no tener iris, pechos altos y recios, tan redondos y duros (eso lo comprobaría él algo más tarde) y que parecían haber sido cincelados por las propias manos de Miguel Ángel, así como aquellas piernas largas con unos muslos bien torneados, (los dos) y que acababan en un culo prieto y redondo, (de mareo) y qué, por cierto, la blusa celeste, abierta a modo de “V” hasta el ombligo y la minifalda que llevaba puesta, roja burdeos, muy ajustada al pompis, la hacían estar aún más sexy y potente. Cómo decía, cuando se puso frente a él, mirándole fijamente a los ojos mientras le soltaba eso de: “oye, me gustas mucho, soy Silvia y tú”. Diego tardó en contestar, la verdad es que se quedó con la boca abierta, nunca ninguna chica le había entrado de esa manera, bueno, ni de esa ni de ninguna otra, el pobre ligaba menos que Rajoy sin camisa, en bermudas y con chanclas de playa. — seguro que a Diego le pasó todo aquello por la cabeza —.
La ninfa, que dijo llamarse Silvia, le sonrió. A Diego pareció sacudirle un relámpago por todo el cuerpo de gusto, no se lo podía creer, no podía ser verdad, estaba soñando... su boca estaba abierta y no babeaba porque se le había quedado la garganta seca nada más verla que si no...
Más increíble le pareció cuando la ninfa se le abrazó y se la cerró con la suya sin darle tiempo a cerrarla y lo dejó sin respiración y sin resuello. Ahora sí que Diego reaccionó y no perdiendo oportunidad le metió la lengua hasta el esófago, la agarró con ansias del culo y la apretó contra su pelvis como si quisiera penetrarla allí mismo, la cual cosa no pasó porque la ninfa no lo dejó, lo separó escasamente a los diez segundos y tiró de él hasta lograr sacarlo de la discoteca en dirección a saber dónde. Claro que en el estado de enorme excitación en la cual se encontraba ya Diego poco le importada el “dónde” sino el “cómo se la iba a tirar...”.

Diego no identificaba el lugar en el cual se encontraban y, no le importaba un pimiento, la ninfa lo había desnudado prácticamente a zarpazos, y nunca mejor dicho pues le había dejado la espalda, hombros y pecho llena de surcos sangrientos, pese a que Diego no había sentido ningún dolor, estaba demasiado concentrado en lamerle, morderle y chuparle a la ninfa los enhiestos y rosados pezones como para darse cuenta de algo que no fuese lo que tenía encima, un bellezón de redondas formas con labios rojos y sensuales que, en un alarde de agilidad de equilibrista se había dado la vuelta y se apoderaba y hacía dueña, en ese preciso instante de su miembro viril absorbiéndolo con su roja, sexy y hambrienta boca, al igual que si estuviera sorbiendo un sorbete de limón. Ahora sí que Diego perdió la conciencia de donde estaba, había cerrado los ojos y se dejaba llevar por el caudal inmenso de placer que le provocaba la ninfa gimiendo y suspirando, algo jamás sentido y que quería a toda costa memorizar para no olvidarlo nunca. 

Cuando Diego abrió los ojos le pareció que habían pasado horas, o minutos, no sabía bien con certeza cuanto tiempo estuvieran copulando en diferentes e inverosímiles posturas, para él impensables apenas un día antes, además lo estaba pasando tan bien que había perdido del todo la noción del tiempo y solo sabía que estaba agotado, más bien reventado. Fue llegado a ese punto de sus pensamientos cuando sintió un aguijonazo (y nunca mejor dicho) en el costado derecho, no supo de dónde salió solo lo sintió, al mismo tiempo que también sentía un espasmo frío por todo el cuerpo y se quedaba completamente paralizado del cuerpo entero, solo su cerebro parecía responderle pues pensaba. Por eso pudo ver la transformación de la ninfa ¿ninfa? Aquello que estaba encima de él no podía ser humano... por lo pronto, la que segundos antes había sido una ninfa de ojos verdes y de boca de labios rojos y sensuales, se había transformado en una especie de cabeza tridimensional, con los ojos igual de verdes pero que, en lugar de tener boca, tenía una trompa, parecida a la de una mosca, pero ampliada cien mil veces, y, las que hasta hacía apenas un segundo habían sido sus manos y sus dedos, eran ahora dos pinzas de afilados cuchillos, y, fueron estas las que le abrieron rabiosamente de un tajo el vientre y también las que le segaron el corazón en un suspiro. Tuvo aún tiempo, Diego, antes de cerrar los ojos para siempre, tiempo para pensar; en medio del dolor mental, del horror y el miedo que le provocaba aquella visión espantosa; "que no podía ser verdad, que era todo un sueño, y que no podía ser cierto que estaba siendo devorado por... ¡una mantis religiosa!! y, se decía, muriendo... que en cualquier momento iba a despertar de aquella cruel pesadilla". 
Y ya no pudo ver cómo aquel ser espantoso, que antes se le apareciera como una preciosa ninfa, por lo hermosa y bella que era, metía en su vientre aquella trompa con dientes terribles como cuchillos afilados y, se diera un festín por todo lo alto... a su costa.