Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 12:46:00


― ¡Carlos!― ¿Crees necesario hacer lo que vas a hacer? ―dijo Andrés.
Carlos, giró la vista hacía su compadre, y le lanzó una mirada asesina.
― No debes de dudarlo― contestó al fin.
― Si no lo hacemos nos encontraran rápido y no tendremos tiempo de escapar. Tú cierra los ojos y déjame hacerlo a mí―. Observó que su compadre se tapaba la cara con las dos manos, y tranquilo, al fin, procedió a seguir con la labor que estaba desarrollando antes de que lo interrumpiera, Andrés.
Andrés, no podía evitar mirar por entre las ranuras de sus manos entreabiertas; «no podía evitarlo, le horrorizaba y sin embargo… no podía por menos que mirarlo fascinado, admirado de la frialdad y serenidad conque su compadre, podía hacer… “eso”, ¡Dios mío! — Pensaba Andrés  —¿Cómo lo puede desollar así, tan frío y sereno, despellejándolo aún palpitante y caliente?»
Miró Andrés, a derecha e izquierda, temeroso de que alguien pudiera estar observándolos: estaban en un pequeño claro del bosque, un pinar, dónde se resguardaron del frío de la noche, con el único abrigo de su pobre y vieja vestimenta y unas cajas de cartón sucio de un vertedero cercano.
Estaban intentando hacer un poco de fuego, Carlos, básicamente, pues él, era un completo inútil para todo.  Cuando de pronto, lo vieron… ¡estaba justo enfrente de ellos!
Andrés, pudo ver, que estaba tan hambriento y asustado como él mismo; sus ojos se mostraban hinchados, lagrimosos y entrecerrados, parecía estar enfermo, ésa era la opinión de Andrés, aunque Carlos, no le dio tiempo a reaccionar. Todo fue muy rápido.  Carlos, con unos reflejos magníficos y una destreza poco común; con una gruesa piedra, le reventó la cabeza sin parpadear siquiera.
― ¡Andrés!  ¿Cómo va ese fuego? ¡Esto ya está! ―Gritó Carlos, alzando triunfal su “gran trofeo”, un conejo, aun palpitante, desollado, famélico y enfermo.

― ¡Hoy comemos caliente, compadre! Y una vez en nuestra barriga y enterrados los huesos, nadie nos volverá a encerrar por matar y comernos una gallina.