Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 13:09:00
 

—Está bien, se acabó la reunión por hoy, mañana continuaremos hablando de nuestros planes de expansión en Argentina.

 Dio por terminada la reunión de accionistas,   José A. Morel Santos, director ejecutivo de la empresa de energía y medio ambiente, Abengoa. Al quedarse solo, José A. se quedó en su asiento largo rato pensando en silencio, mientras veía como los accionistas abandonaban la sala de juntas despacio y en silencio.
Estaba muy preocupado por los últimos acontecimientos acontecidos en los días pasados, se había descubierto “el pastel” y había salido a la luz sus años de vicepresidencia en la caja Madrid &Company, una caja pública, de la que posteriormente, habiendo sido ésta que ser rescatada con dinero público por el estado, acabaría siendo vocal y finalmente, debido a “ciertas” irregularidades, fue expulsado.  Y, no solo de la caja, no, sino también del partido político en el cual hacía años militaba y que fue, mediante apoyos de ámbito político y sindical, quienes lo pusieron en la vicepresidencia de la caja, siendo desde entonces la mano derecha de Don Manuel Balsas de la Higuera, presidente del consejo de administración de la Caja Madrid & Company.
Irregularidades que nunca se pudieron demostrar, pese a que su presidente fue investigado e imputado, tras ser destituido en el año 2010 y que ahora, al fin, había saltado a la luz pública (como el de haberse gastado más de 490.000 euros fraudulentamente, mediante una tarjeta “en negro” y por tanto de las llamadas, tarjetas opacas).   La noticia estaba en toda la prensa, tanto nacional como a nivel internacional y los había puesto a todos  en la picota, (pues no era solo a él y a su presidente a quienes implicaba sino que había otros ochenta y cuatro consejeros de la caja más implicados en ese gran fraude a gran escala). No era pues extraño que José A. Morel Santos, estuviera preocupado, el presidente de su compañía, Don Andrés Mendez Y Carbajal, le había ya adelantado que prescindiría de sus servicios en la compañía si el juez que llevaba el caso lo imputaba también por delito fiscal.
José quedó en su asiento pensando en silencio, viendo como los accionistas abandonaban la sala de juntas despacio y murmurando. No se dio cuenta de la sombra que se le aproximaba por la espalda hasta que sintió un pinchazo en el costado izquierdo seguido por un dolor agudo. Mientras se le escapaba la vida escuchaba;
— ¿La verdad duele, verdad, corrupto de mierda?
El silencioso personaje esperó a que dejara de agitarse mientras le tapaba la boca con su mano izquierda y una vez que se quedó inmóvil lo dejó suavemente recostado sobre la larga mesa de reunión, la cabeza reposando sobre sus dos brazos, puestos estos encima de la mesa. Entre los dedos de la mano derecha del cadáver dejó una tarjeta negra.
Su asesino miró su reloj barato de pulsera; las 20:38 horas. Justo en esos mismos instantes sesenta y ocho personas más hacían lo mismo mientras sus víctimas se desangraban con una tarjeta negra entre los dedos de su mano derecha. Todos los que murieron tenían o habían tenido algo que ver con la caja Madrid & Company y con José A. Morel Santos. Sus asesinos, todos sin faltar ni uno solo, se presentaban una hora más tarde, a las 21:38 horas en las distintas comisarías de sus distintas ciudades y distritos denunciando su crimen. La justicia hablaría ¿o ya había hablado?

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