Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 20:23:00


Una obra de Jhon William Goodward de 1904

Escondida tras los velos de seda de su fantasía y cabalgando a lomos de los colores del arcoíris, vivía Mayaela, en un mundo de nostalgias, tristezas y fantasía. Una bella joven doncella casadera, pero que, por propia iniciativa se negó a ser desposada, enfrentándose firmemente a sus padres, con decisión y valentía.
Ella no quería entender de herencias ni de reglas, solo sabía que, sin amor, nunca sería feliz, por lo tanto, se enfrentaba a diario a sus padres que, querían a toda costa desposarla con un rico terrateniente, ansioso éste por poseer entre sus fuertes y opulentos brazos a la bella y virgen doncella.
Tanto la insistieron sus padres en casarla que, negándose en redondo, se encerró con doble llave en su habitación, se negó a comer y negó a vivir.
Su vida pasaba por contemplar sus plantas, observarlas y sentir como cada día las admiraba y envidiaba más.
Tan convencida estaba que sus plantas irradiaban felicidad que, sin darse cuenta; dejó de cantarles o de hablarles, y, lo que es peor, dejó de regarlas o mimarlas como antes hacía.
Espejo, dos mundos
óleo, por Olga Artigas.

Pasaron varios días, cuando, viéndose reflejada en un espejo junto a sus plantas, entendió. “Sin cuidados, sin una ayuda que te dé cariño, amor o sustento… te mueres”.
Entonces Mayaela sonrío, se dijo; quizás no quiera casarme pero, ¿por qué negarme a conocerlo? Tiempo tendré para decidir si me caso o no, en eso sí soy libre, no así mis plantas que dependen de mí o alguien que las cuide para vivir.
Lápiz y caricias de acuarela, dedicada a la canción versión Tony Bennet y Lady Gaga, por Olga Artigas.


Desde entonces que Mayaela es feliz, por supuesto no se casó, siguió estudiando y ahora tiene su licenciatura de filología inglesa, vive en Londres y, como ella misma se dice, es libre de vivir.