Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 12:12:00

LA HISTORIA COMIENZA AQUÍ

Entonces el muchacho desvió la mirada hacia el rostro de aquella inesperada “ángel de la guarda llegada de no sabía bien dónde y la gritó agradecido: ―¡Gracias!
Heriotza giró la cabeza ante el grito de atención y agradecimiento  del chico y, sonriendo, con una sonrisa exenta de alegría o de felicidad, solo murmuró seis palabras: Chico, aléjate de las malas compañías. Desapareciendo de la vista del joven casi por ensalmo, dejando al muchacho mucho más asustado, turbado y perdido de lo que ya estaba.
Entre comandantemurmuró desde la cocina su cuñada Silvía.
Te he pedido un millar de veces que no me llames en casa comandante en casa solo soy Jorge gruñó el comandante enfurruñado.
Silvia ni se inmutó, estaba demasiado preocupada, habían pasado ya más de seis meses desde la muerte de su esposo Joel y había notado el ostensible cambio de carácter en Jorge, lo veía flaco, demacrado, con grandes ojeras y excesivamente cansado. La investigación permanecía abierta, pese a no encontrar a la única testigo (o supuesta culpable), desaparecida sin dejar rastro, como si nunca hubiera existido, aunque sabía por Jorge, que le contaba todo (aunque a regañadientes), que él imaginaba que había salido del país en dirección a España (aunque eso no lo había podido confirmar aún).
Ven, siéntate un segundo, necesito contarte algomusitó Silvia, evitando  mirarlo a los ojos. Tenía que aprovechar ese momento que la niña, su pequeña, estaba en el cumpleaños de un amiguito, vecino suyo.
El comandante se sentó resignado y sin decir nada en una de las cuatro sillas habilitadas para tal efecto en la mesa situada en el centro de la amplia y formidable cocina. Una vez sentado levantó la cabeza e interrogó con la mirada a su cuñada, esperando pacientemente la respuesta.
Han pasado seis meses desde…―tragaba con dificultad Silvia, desde la muerte de mi esposo, tu hermano Joel
Lo sé, lo sé… pero, pero
―¡Calla por favor! se exasperó su cuñadano te estoy exigiendo nada ni te reprocho nada, sé que estás haciendo todo lo que puedes por averiguar quién o quienes lo mataron. No es de quién ni del por qué sobre lo que quiero hablarte, no, nada de eso. Es hora que sepas toda la verdad
El comandante la miró sin entender ¿qué es lo que le quería decir? ¿Qué era lo que podía saber ella tan importante para resolver el caso de su hermano?
Silvia lo miró con pena, sabía lo mucho que quería Jorge a su hermano, lo adoraba, Joel, lo había tenido engañado todo el tiempo, nunca la maltrató estando su hermano delante, era demasiado cobarde para mostrarse tal y cual era delante de un hombre tan íntegro y recto como lo era Jorge, él jamás le hubiera consentido ni que le alzara la voz sin partirle el alma a guantazos.
―¡Habla por dios y deja de mirarme como si me fuera a morir mañana! masculló Jorge muy incómodo, ante la mirada lastimera de su cuñada.
Y Silvia lo hizo, vaya si lo hizo, durante tres largas horas le contó a Jorge cada una de las palizas y desprecios sufridos y padecidos por ella de la mano de su esposo y hermano del comandante Novoa. Jorge asistió, con estupor, mudo de asombro y dolor al descubrimiento de un hermano que más que un ser humano fue un demonio en vida. Durante la primera media hora dudaba y negaba con la cabeza, se negaba a creer, no podía creerlo, no podía ser, se decía, su hermano, su amado hermano no podía ser ese maldito demonio que le estaba describiendo su cuñada Silvia, ¡no quería creerla!
Cuando Silvia le habló del intento de violación a su sobrina por parte de su hermano, el comandante se vino abajo sus ojos se abrieron como platos, de incredulidad primero, de horror después y, finalmente, de un insoportable dolor. Ahí fue donde ya, Jorge, se derrumbó por completo, sus hombros se abatieron y su cabeza cayó sobre sus grandes manos estallando a llorar con lágrimas de un gran dolor e indignación.

««««»»»»»

―¡Edna, te llaman por teléfono, corre hija! Escuchó desde la segunda planta la muchacha.
Sí, dígamecontestó agarrando el aparato y llevándoselo al oído izquierdo.
Hija mía…― escuchó al otro lado Edna una voz muy emocionada.
―¡Madre! reconoció de inmediato a su progenitora.
Hija mía hija, mi hijita de mi alma ¿cómo estás hija? Edna escuchaba emocionada la voz descompuesta de su madre. Hacía seis meses largos desde que se despidiera de ella en casa seis meses, le parecían toda una vida.
Mamá, me alegra mucho de oírte pero ¿no era peligroso para todos el ponernos en contacto, aunque fuera por medio del teléfono? ¿Cómo estás mamá? ¿y papá? Las preguntas iban una tras de otra sin parar, era mucho tiempo sin saber de sus padres y no sabía cuánto iba a durar la llamada, tenía que preguntar deprisa, se decía la muchacha, apurada.
No te preocupes por eso hija, ya no, todo acabó mi vida, ya puedes volver a casa Edna no se lo creía, ¿le estaba diciendo su madre que todo había acabado?
Yo ese yo a Edna le pareció extraño―… estoy bien hija y tu padre también, él, ya tú sabes, sigue en sus trece, no hay quien le saque sus secretos, los guarda como si le fuera la vida en ellos,  pero, está bien, fuerte como un toro, y tan cabezón como antes de marcharte.
Hija, ¿no me dices nada? ¿Vendrás de nuevo a casa? No te quiero contar mucho más por teléfono, mejor cuando estemos ante un té caliente en casa ¿ok?
―…―un silencio siguió a las últimas palabras de la mujer, finalmente la muchacha habló:
Madre, es que…―a Edna le costaba hablar , me casé madre un silencio, que se le hizo eterno a la joven siguió a sus palabras.
Te has casado, hija
Sí… madre suspiró la joven , hace un mes que me casé, no pude comunicároslo, porque Lázaro y tía Carmen me lo prohibieron, me dijeron que era muy peligroso para vosotros, que alguien podrá tener vuestro teléfono intervenido y os hubiera creado muchos problemas lo siento mamá… yo quería, me hubiera gustado que estuvieseis aquí conmigo de verdad que lo deseaba más que nada en el mundo pero si conocierais a Luis, mi marido, es un hombre sensacional y me ama con locura, como yo a él continuaba diciendo Edna sin dejar de hablar emocionada.
Hija mía, tu padre y yo solo deseamos tu felicidad, créeme que me has hecho muy feliz y a tu padre, en cuanto se lo cuente (él no sabe que te estoy llamando), se pondrá muy feliz y contento. Otra cosa más hija, el comandante Novoa no te perseguirá más, no tengas nunca más por él, él mismo vino a decírmelo personalmente, es un hombre nuevo, si lo vieras hija, no lo reconocerías, vino a vernos de la mano de una señora muy guapa y de una niña preciosa y muy simpática Su madre estaba feliz, se la notaba, Edna suspiró feliz.
Madre, en navidades os enviaré dos pasajes para que vengáis a verme, convence a papá (sabía que su padre era reacio a volar y mucho menos a navegar, por lo que lo veía una ardua labor por parte de su madre la de convencer a su padre pero, debía lograrlo por el bien de todos, haría lo que fuera porque se quedaran a vivir con ella y su flamante marido) ―¿Me escuchaste madre?

Sí hija, lo haré murmuró su madre, Ameyal, nombre nahuas, como decía el significado de su nombre en castellano, era tranquila y reposada, lo conseguiría sin duda alguna, lo había logrado siempre.