Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 21:28:00
RELATO Marta Barral 2
Llegué a casa rendida física y anímicamente. Verle en esa situación me descolocó, ¿era real?... La última vez que le vi estaba pasando un momento delicado tanto de salud como económicamente y a pesar de ofrecerle ayuda nunca la aceptó.
Siempre admiré sus valores éticos, el no querer depender de nadie ni aprovecharse de los amigos, pero hubiera dado cualquier cosa por sacarle del hoyo  y poder mostrarle la luz que estaba buscando.
Mi cabeza iba a estallar, me tomé un calmante y me metí bajo el edredón deseando que el sueño llegara lo antes posible.
Pero no fue así. Empecé a dar vueltas, de la calle llegaban unas voces que subían de tono (sin duda una pelea en el bar de enfrente) y de repente escuché una respiración dificultosa dentro de mi habitación. No, no era posible, el dolor de cabeza me estaba jugando una mala pasada. Ese carraspeo es inconfundible… es él!!!
Al abrir los ojos le veo a los pies de mi cama sentado en la silla de ruedas, su rostro marcado por el dolor y su mano extendida… “Ayúdame”- me pareció escuchar.
¿Me estabas avisando? Siempre he sido bastante intuitiva y algo me decía que debía actuar.
A tientas encendí la luz y tu imagen desapareció. Miré la hora, la una y veinte de la madrugada, vi que estabas conectado al Facebook y me lancé sin pensar al móvil. 
Sonó un par de veces y escuché tu voz medio dormida al otro lado:
-         Sí…
-         Hola, cielo, perdona por la hora.
-         ¿Estás bien? ¿Pasa algo?
-         Estoy preocupada por ti. ¿Cómo estás?
-         Mal, no te voy a engañar… Pero no te preocupes, es mi problema…
-         Eso no es cierto, ¿recuerdas lo que te dije?, somos un equipo. Creo que ha llegado el momento de sentarnos y enfrentarnos al mañana. Poner sobre la mesa  tus capacidades, y las opciones a las que puedes acceder, páginas de Internet, Ayuntamiento… La resignación no es una opción, tu vida no se ha acabado y hay mucho por hacer.
-         Para mí ya no hay opciones…
-         No digas tonterías… -le contesté enfadada- No te voy a dar la razón y compadecerme de ti, así no te estoy ayudando. Si tú no te mueves nadie te va a regalar nada. La suerte quizá funcionó en algún momento pero si ahora toca patear el pueblo, se hace, Y yo estaré siempre a tu lado.
La conversación se alargó un par de horas. Muchas veces lo que más cuesta es pedir ayuda y la mía siempre fue incondicional.




Relato De Frank Spoiler 2


No lo convencí, era demasiado tozudo y hacía demasiados años que había perdido la fe en sí mismo. Yo lo sabía, no hacía demasiado tiempo que lo conocía, un año escaso pero, había aprendido a entenderlo y a quererlo tal cual era. (Aunque no aceptaba para nada la mala opinión que tenía sobre sí mismo y el poco o nulo interés que evidenciaba por cambiar su situación). Pero sí es cierto que por mucho que me esforzaba en hallar una solución no la encontraba y eso me hacía sentir impotente y me llevaba al desánimo total, al verlo tan apagado, tan triste y tan sin aliento vital pues, por más que intentaba animarlo y darle alas… él mismo parecía querer cortárselas y al instante siguiente, se dejaba caer, sin paracaídas, al abismo de su inconsistente lucha, la que él creía ya perdida.
Todo esto me causaba rabia, me enrabietaba (aunque nunca se lo dije), tal vez por temor a que se enfadara y me dejara, le conocía bien, era muy orgulloso y sería capaz de dejarme si le insistía sobre el mismo tema. Era triste que, después de tantos años buscando el amor, cuando por fin lo encontraba… éste estuviera enfermo, sin trabajo y arruinado, y, lo que era aún peor, al borde del suicidio. Es más, él mismo me había confesado que si no lo había hecho ya era por el respeto y el inmenso amor que sentía por sus dos hijos. Un amor que empiezo a compartir con él pues son dos adolescentes adorables e increíbles, muy parecidos en carácter a su padre, (con su punto de rebeldía, como todo adolescente que se precie).
Cuando dejé el móvil sobre la mesita de noche, mi mente era un caos, un estallido de emociones encontradas, razonamientos que huían de mí como huye el entendimiento de la cabeza de los locos. Era horrible sentirse tan impotente, mi desánimo fue total y tuve una noche sombría y triste (menos mal que era viernes y al día siguiente tenía fiesta, no hubiera soportado tener que trabajar al día siguiente).
Al despertar lo primero que hice, antes incluso de asearme o hacer mis necesidades más básicas (con perdón), fue conectarme en la tableta y ver si él (Gabriel) estaba conectado. Efectivamente, no me había dado cuenta de que ya eran las doce del mediodía y por supuesto, Gabriel, llevaba largo rato conectado (lo supe por las publicaciones que ya llevaba compartidas en Facebook). Le llamé, no solía hacerlo, pero necesitaba escuchar su voz, también quería decirle algo; quería verlo.

―¿Sí, dígame? ―Sonó su voz al otro lado del móvil.
―Hola, cielo, buenos días, (casi tarde ya)―le dije.
―Hola, vida, que raro que me llames a estas horas ¿ocurre algo? ―me preguntó preocupado.
―No. No, no es nada no te preocupes cariño mío―le negué repetidas veces para que no se preocupara.
―Quiero verte ¡deseo verte! ―le dije rápidamente sin dejar que me preguntara más.
Un silencio…
―Vida, ya sabes, por mí no hay problema, ¿el domingo a la misma hora de siempre? ―me respondió Gabriel.

Ainsssssss. Suspiré resignada, Gabriel, como siempre "tan romántico y cariñoso".