Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 12:41:00
 

Carlos, Ve arriba y hazte un carro de mortero, en cuanto acabemos aquí nos vamos a almorzarle ordenó al chico, Luís, su jefe.
Carlos era su peón, mano de obra, como se dice ahora. Y era un buen mozo de unos veintipocos años, alto, fuerte y de ojos castaños. El chico subió ágilmente los dos pisos que le separaban del carro del mortero, ahora vacío, con dos cubos, uno en cada mano, y en poco menos de lo que se tarda en decirlo, ya lo tenía lleno de nuevo, así que llenó con la pala un par de cubos y al dejar la pala fue cuando se dio cuenta de que alguien lo miraba. Se giró confundido y extrañado, era un chico, estaba en la terraza y la única entrada estaba por donde él había subido y tanto él y su jefe no le habían visto entrar, entonces  ¿cómo había entrado y qué hacía allí? Carlos se decidió a preguntarle:
―¿Quién eres y qué haces aquí? preguntó intrigado.
El joven, debía de rondar los dieciocho o veinte años, melenudo y con una chupa de cuero, y que según pudo observar Carlos, le corría un hilo de sangre por entre la comisura de los labios, le contestó muy tranquilo:
Soy el sobrino del dueño, he venido a echar un vistazo a la casa nueva de mi tío pero ya me voy dijo empezando a darse la vuelta hacía las escaleras.

Sí, vete que como te vea mi jefe te va a echar una buena broncadijo Carlos mientras se agachaba para agarrar los dos cubos que había llenado de mortero segundos antes de hablar con el joven. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio que los dos cubos ¡estaban vacíos! Y él recordaba perfectamente haberlos llenado antes de conversar con el chico melenudo.  
Escuchó entonces, por primera vez, a su jefe desde el fondo de las escalerasSin rehacerse de la sorpresa los volvió a llenar y corrió rápidamente escaleras abajo donde aún tuvo tiempo de ver al joven desaparecer en el último escalón de la primera planta.
―¡Carlos! ¡Carlos! ¡Carlos, joder, baja ya con ese mortero! pudo el chico escuchar los gritos enfadados de su jefe desde la planta baja.
―¡Ya voy, ya voy coño! soltó Carlos un exabrupto.
―¿Qué estabas haciendo, joder, tanto se tarda en hacer un carro de mortero? Media hora esperándote gruño su jefe.
Qué exagerado eres Luis, pero si no he tardado ni cinco minutos se extrañó el joven de la pregunta de su jefe.
―¡Una leches! contestó Luis media hora clavá has tardado, joder, que miré mi reloj cuando subiste arriba.
No puede  ser tartamudeó inquieto el chico pero si solo hablé unos segundos con el melenas en la terraza antes de echarlo ¿no lo le dijiste nada? preguntó Carlos.
Su jefe lo miró como si el joven estuviera fumao-
―¿pero qué melenas ni leches? Si aquí solo estamos tú y yo
No puede ser ¿no me digas que no lo has visto? Tuvo que pasar por tu lado no hay otra salida que esta, tuvo que pasar por aquí… ¿cómo no vas a verlo, joder? Se enfadó el joven, pensando que su jefe le estaba tomando el pelo.
Carlos, chaval, me estás asustando de verdad que me estás acojonando ¿qué coño has visto o qué mierda has tomado antes de venir a trabajar? bromeó Luis.

Antes de contestarle, Carlos, corrió a la calle y estuvo unos segundos mirando de arriba abajo, luego volvió a entrar y se recorrió, piso por piso, todas y cada una de las habitaciones no encontró nada anormal, salvo el diario en el suelo, uno del día anterior que había dejado allí el dueño de la casa cuando fue a darles sus últimas instrucciones. Confirmando lo que ya sabía.
Lo que ahora se confirmaba  había visto y hablado con un fantasma.

El Tragaluz, de Mollet


Muerto anoche accidentalmente un joven de veinte baños al saltar el muro de las piscinas municipales de “Ca n'Arimon”. Parece ser que el vigilante, confundiéndole con un ladrón y tras darle el alto, disparó su arma reglamentaria contra el joven queriendo herirle, (todo y según su versión de los hechos aquí narrados), siendo no obstante su herida de tanta gravedad que le provocó la muerte minutos antes de que llegaran los servicios de urgencias que nada pudieron hacer por salvar al joven. En el centro una imagen del difunto, un joven de cabellos largos y con una chupa de cuero, desconocido y sin identificar
 hasta el día de cerrar esta edición.