Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 11:36:00

Había llegado la hora. La capsula estaba preparada. Tenía la edad justa, físico perfecto y una salud de hierro. Sí, el envoltorio no podía ser mejor, incluso superaba en mucho a los anteriores. Me quedaba muy poco tiempo, esta vez había tardado demasiado en encontrar la capsula adecuada y no me quedaban más que unas horas para llevar a cabo la acción que me llevaría al éxito de nuevo. Entré despacio en la habitación sellada. «Era absolutamente necesario que así fuera, no podía fallar me jugaba demasiado». No sin cierta dificultad, (mi cuerpo ya no daba más de sí, debía de rondar ya unos noventa y seis años: estos cuerpos humanos son endebles y poco fiables).

 me tumbé en la segunda camilla (la primera estaba ocupada por el envoltorio). No podía fiarme de nadie así que yo mismo hice la selección, le di caza, lo llevé hasta mi casa y lo subí a la camilla, después de inyectarle un suero paralizante y otro limpiador, no podía dejar cabos sueltos. Ahora lo tenía frente a mí, a apenas cinco centímetros, lo había puesto de costado, así que su boca y la mía casi se rozaban. La abrí suavemente con mis arrugados y esqueléticos dedos y dejé este escuálido y enfermo cuerpo adueñándome de la nueva capsula y expulsando a su antiguo dueño.
Carlos abrió los ojos con dificultad, no sentía su cuerpo, estaba todo como dormido. Tampoco sabía qué había pasado ni dónde se encontraba. Solo recordaba que había salido a correr, como hacía cada día desde un par de años atrás y que tuvo un encontronazo con un desconocido, del cual ni recordaba su rostro, ahora se encontraba allí, en aquella extraña habitación blanca y vacía, tumbado, al parecer de costado,  en una camilla y junto a otra vacía.
De pronto, vio como se abría la puerta y sintió miedo, entrecerró rápidamente los ojos, intentando ver por entre las pestañas. Pudo ver entonces como entraba con dificultad un hombre muy anciano que, tras observarlo detenidamente, se subía con torpeza en la camilla vacía y se situaba muy próximo a él, tanto que podía sentir su aliento desagradable y caliente quemándole los labios. 
Sintió como unos huesudos dedos le abrían la boca pero, no opuso resistencia (no podía). Cuando Carlos pudo ver por entre sus pestañas aquel amasijo de carne y tentáculos, sin boca, ojos o cualquier orificio que pudiera hacerle creer que aquello era un ser vivo, saliendo de la boca abierta de par en par del anciano, fue demasiado tarde incluso para gritar.

Carlos abrió los ojos, lo primero que vio fue la arrugada cara y el rictus de amargura en el rostro demacrado y viejo del anciano. Lo sabía, sabía que solía pasar, las capsulas recuperaban sus mentes instantes antes de morir, cuando ya no había nada que hacer. Los «wanyama» (parásitos) «así nos llamaban nuestros enemigos, antes de acabar con todos ellos y ellos con casi todos nosotros», he de reconocer que lo somos y esa es la razón de hacernos dueños de sus mentes hasta que sus cuerpos languidecen y envejecen. Pero debemos de salir de sus cuerpos antes de que mueran sino moriríamos con ellos. Yo soy Single el último superviviente de «Hell»y vivo gracias a un viajero de las estrellas, un viajero que me invitó” a conocer su planeta, La tierra.