Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 20:09:00

Amaba mucho a mi mujer, tanto como la deseaba… aunque mi sexo, tristemente para mi, no pareciera importarle y se mostraba frío y reacio a comportarse como debiera, en tales circunstancias como aquellas.
Pero, no estaba dispuesto a consentir que esa noche ella, se fuera a dormir como tantas noches, nerviosa e insatisfecha, no señor, esta vez tenía un “plan”, así que, la aparté firme pero dulcemente de “mis vergüenzas” muertas y le endosé un beso,  largo, húmedo y profundo en su boca, enroscando con pasión y ansias su lengua.
Después fui bajando por su cuello, sus hombros, senos, hasta llegar a sus enhiestos pezones púrpuras… cerezas maduras esperando su recolección… mientras mi lengua jugaba con esas deliciosas cerezas, mis dedos escudriñaban ya, cotillas y curiosos, su clítoris, duro, excitado y ansioso… un diminuto pene, pero con los latidos desenfrenados y con las ansias de un gigante, en busca desesperada de  la cima del placer,  con gemidos,  gritos entrecortados y respiración acelerada y ruidosa…
No la dejé llegar, sin brusquedad, la di la vuelta y la puse de espaldas a mí… sus aún hermosas nalgas se mostraron entonces sin pudor ante mis ojos enamorados… no se quejó, aunque se revolvió un poco incómoda por la interrupción, no fue mucho tiempo, en menos de lo que tardo en escribirlo, ya tenía el enorme Dildo entre mis manos… que mojé abundantemente con su propio flujo tras ponérmelo alrededor de mi cintura antes de “penetrar” en su cueva y, sin pedir permiso para entrar… el estremecimiento que noté en su cuerpo al sentir como “aquella cosa extraña”,  entraba en su interior, no fue más que un murmullo de apenas un segundo, después, oí sus jadeos, gemidos y grititos de placer mientras ella gritaba ronca de excitación . ¡Ay, Juan, Juan, amor, sigue, sigue y no pares por tu madre! fueron la melodía dominante de aquella noche de “borrachera” de amor, sexo y rock and roll. Porque ¿Qué mi amada esposa nombrara a voz en grito a otro que no era yo… no cuenta, verdad?

Fin.