Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 6:00:00

Mario movía el TENEDOR como si de un arma de destrucción masiva se tratara, la boca apretada, el puño cerrado sobre el mango, mientras fijaba sus grandes ojos grises en la puerta abierta de la TERRAZA. Sus pensamiento lo llevaban muy lejos de allí, a Buenos Aires, la que sería por siempre la eterna ciudad del TANGO. Allí sufrió la más agria de las derrotas, la única vez en su vida que se había enamorado de verdad como un adolescente, como un idiota (se decía entre dientes). Claro que, ella se lo merecía, era una joven preciosa, pelirroja, cuerpo ampuloso, de infinidad de pecas en su bello y lindo rostro, no llegaba aún a los dieciocho años, apenas una adolescente, vestida y con cuerpo espléndido de mujer.  No sé cómo lo logró pero lo hizo, consiguió de mí que dejara atrás mi caparazón de TORTUGA y me mostrara tal cual era, un hombre, solitario y gris que buscaba su propio universo, el amor que hasta ese mismo instante no había sabido encontrar…
Cuando ella acercó su TABURETE al mío y me mostró su gran sonrisa, ya no dudé, estaba ante el TESTIGO, el ser vivo al que estaba predestinado a pertenecer mientras viviera, porque ya mi corazón jamás podría pertenecer  a otra…  Apenas unas horas más tarde salimos los dos cogidos de la cintura y probando ambos  nuestros labios, al instante un TAXISTA, con un ojo TUERTO, paró muy cerca de nosotros y ofreció sus servicios, la TINTA que bombeaba entonces mi corazón se transformó en sangre y la TUBERÍA por la que fluía, el hábitat natural de nuestro amor.
Cuando Justine, su madre, entró en el comedor se encontró a Mario muy quieto, con los ojos muy abiertos, dos lágrimas rodaban por sus mejillas, en su mano derecha, el tenedor yacía vacío, al igual que quedara su corazón cuando ella, su amor,  murió y a él se le heló y quedó, desnudo y yerto…