Navegar sobre el río de lava ardiente sin abrasar mis propios sentimientos ni ahogarme en ellos...
Posted by Frank Spoiler 11:01:00


Andrés casi sufrió un infarto, lo que tanto temía había ocurrido, su querida amiga Mar estaba en peligro, su vida pendía de un hilo y solo él tenía en sus manos la clave para salvarla. Miró de soslayo a su amada Brigitte… «¿Qué podía hacer?», se preguntaba. Se solazó mirándola, ella, quieta, observaba como él lentamente, con una sola mano, no dejaba de acariciar cada centímetro de su aterciopelada piel mientras veía que con la otra, sus dedos la iban desnudando. Beso a beso, suspiro a suspiro, resbalaba al suelo cada pieza de ropa. Él no quería pensar en otra cosa que no fuera en hacerle el amor, la deseaba tanto.  Ni siquiera saber que su mejor amiga había sido raptada por Andrea de Martino, el mafioso esposo de su querida amante Brigitte, y que estaba en severo peligro, era capaz de parar su des-enfreno.
Hábilmente, sus dedos, fueron desanudando cada botón o nudo de tela que dejaba caer silenciosa al suelo, incluida su minúscula y perfumada braguita negra… dejando al fin su cuerpo, bronceado y húmedo, desnudo, temblando, además de convulsa y agitada, tiritando de placer, a merced de su boca, de su sexo y de sus labios. Andrés se tumbó a su costado, junto a ese ardiente y explosivo cuerpo de mujer juguetón y cálido. Lo llevó a tal estado de excitación y calentura que se le hizo difícil o imposible poder controlar sus impulsos de lanzarse y poseerla.   Andrés sé sentía ardiendo... sus manos se asemejaban ya a un lanzallamas, así parecía sentirlas ella, notaba cómo se le erizaba todo el vello de la piel, se quemaba,  sus gemidos eran gritos que no quería ocultar. Andrés se embelesó observándola por un instante y lo corroboró, lo deseaba tanto como él. Pero no se dejó vencer por la tentación y se bebió sus suspiros, bajando y lamiendo con su lengua ansiosa el canal humedecido de sus senos.
Andrés se dejó atrapar por el ardiente impulso de morder las dos diminutas y jugosas fresas de sus pezones, que le llamaban a gritos pidiéndole sin reservas su húmeda caricia. Brigitte también quiso jugar, separando sus muslos y dejando a la vista su excitado y fluvial sexo, convertido, por obra y milagro del deseo, en un cenagoso y adictivo pantano de lujuria. «Quizás mañana ya no estuviera vivo», pensó angustiado pero,  solo fue un instante. Creyó haberlo sentido todo en un segundo, o al menos ese fue el tiempo que pensó le había dedicado «a soñar despierto en cómo le hacía el amor a su amada por última vez».
¿Qué sucede cariño? Rompió su ensoñación Brigitte.
Tu esposo tiene en su poder a Mar dijo Andrés mirándola con mucha tristeza y rabia, rabia por lo que podía haber llegado a ser y que él sabía que no podría ser. ¡Tenemos que irnos, debes volver con Andrea de Martino!
La angustia, el dolor y la desesperación pensando en su amiga, en Brigitte y en todo lo que iba a perder hicieron que tirara de ella bruscamente sin darle mayores explicaciones y haciendo que la francesa diera un gritito de susto y se llevara con miedo su mano izquierda a su vientre, rompiendo a llorar, como si algo en su interior se hubiera roto en mil pedazos. Ella tampoco entendía por qué su marido actuaba con tanto descontrol, no era común en él.

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Mar estaba confusa, todo había sido muy rápido, en menos de media hora se encontró encerrada y maniatada en manos de sus captores. Eran al menos cuatro hombres, uno de ellos, el que hablaba en esos instantes con su raptor, le recordaba a alguien, aunque en ese instante no pudo cerciorarse del todo. Minutos más tarde lo recordó, ¡era Andrea de Martino, el esposo mafioso de Brigitte! el mismo que había jurado matarla si su amigo Andrés no dejaba en paz a su esposa. Mar se puso a temblar y a pensar en cómo había llegado hasta allí… echó la memoria hacia atrás pensando en lo idiota e inocente que había sido al secundar y seguir a Andrés después de saber de las amenazas.
Recordó haber estado observando a su amigo Andrés mientras desaparecía por aquel callejón cercano y que, tras unos pocos minutos, que le parecieron horas, los vio a los dos enlazados por la cintura  corriendo alegremente para protegerse de la lluvia que caía silenciosamente mojándolos a ambos, y a ella también, que los miraba silenciosa con el corazón destrozado. Fue entonces, al volverse y dar unos pasos para retirarse sintiéndose derrumbada, que apareció aquel hombre de entre las sombras que la agarró fuertemente con un solo brazo por la cintura mientras que con la otra mano le tapaba la boca, evitando así que pudiera gritar para pedir auxilio. Todo fue muy rápido, la empujó dentro de un vehículo y tras un trayecto corto, allí estaba, en manos de aquellos desalmados. Un empujón y una sonora bofetada la sacaron de su abstracción haciéndole dar un grito de miedo y dolor: ¡Ahggggg! ¡Andréssssssssssssssssssss!

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Un par de ojos grises sí vieron lo sucedido desde el otro lado de la calle y observaron curiosos y con suma atención cómo en un furgón negro marca Mercedes Vito, con los cristales tintados, bajaba un musculoso y peligroso individuo, lo reconoció enseguida, era Andrija Dubravko, antiguo capitán de las fuerzas armadas croatas y actualmente matón y mano derecha de Andrea di Martino. Una vez fuera, éste se quitaba el escucha del oído izquierdo y salía con parsimonia del furgón, mientras, Mar caminaba totalmente abstraída en su tristeza y rabia. El par de ojos pudo ver como nada pudo hacer la joven cuando el robusto brazo de Andrija la agarraba fuertemente por la cintura y su férrea mano tapaba su boca de hermosos labios rosados. La muchacha no tuvo tiempo de reaccionar, todo fue muy rápido y la oscuridad invernal ayudó a su captor a llevar a cabo la fechoría. Con mucha rapidez, Andrija Dubravko recorría de nuevo los escasos metros que lo separaban del furgón negro y abriendo la puerta corrediza derecha la empujó a su interior sin mayor miramiento, cerrando seguidamente y poniéndose al volante para salir disparado de allí. De poco sirvieron los gritos de Mar, al estar en marcha, con los cristales de las ventanillas tintadas y cerradas, y la velocidad que llevaban, nadie salvo él, pudo verlo y escuchar sus desesperados gritos.

  
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Un poco más calmada, aunque lívida y angustiada, agotada de tanto gritar.
— ¿Quién es usted… y qué quiere de mí…? —preguntó Mar angustiada—.Yo soy una trabajadora, no tengo dinero ni lo tiene mi familia… ¿Qué es lo que busca? ¿No buscará de mí… —tragó con dificultad saliva al pensar con temor que aquel energúmeno buscara violentarla.
—¡Calla estúpida! —Gritó Andrija, se giró sin soltar el volante,  mirándola con desprecio—. ¿Acaso te crees que te voy a violar? Todavía tengo buen gusto. Soltó una carcajada desagradable mientras abría la ventanilla y escupía al exterior. Después sacó un móvil del bolsillo derecho de su chaqueta y, tras marcar,  habló:
—Jefe, la tengo.
Al otro lado se escuchó la empalagosa voz de Andrea de Martino.
— ¡Tráemela enseguida! Le daremos una lección a ese niñato estúpido que no va a olvidarse jamás. Verás como a partir de ahora respetará la propiedad ajena. ¡A mí nadie me roba lo que es mío sin pagar antes por ello! —El enorme grito (o berrido) que soltó Andrea de Martino casi deja sordo a Andrija, que tuvo que apartar de su oído el móvil con desagrado, e hizo estremecer de pavor a Mar.
Ya llegará mi turno se dijo entre dientes Andrija mientras rechinaba los dientes y pisaba el acelerador a fondo.

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Todo esto lo vio aquel  hombre de ojos grises, en ese instante, duros y acerados, de unos cuarenta y cinco años, alto y corpulento y de cabellos canos, que tomó buena nota de todo. «Tranquila amiga mía», masculló para sí pensando fugazmente en su sonrisa, sus gestos y viendo el furgón con la joven en su interior desapareciendo a toda velocidad por la desierta avenida. «Te prometo que no consentiré que te ocurra nada malo, te lo prometo pequeña…». Juró para sí mientras soltaba un exabrupto e iba raudo hacia su auto.



Este relato fue mi participación, junto con varios colegas y amigos en Anaquel Live 2. Os podréis descargar la novela GRATIS íntegra siguiendo este enlace. El peligro de amar, publicación Anaquel Live 2. También participo con ella en el taller literario online de Indies-FlemingLAB Taller de escritura & Comunicación de Juan Re Crivello.